Una vida dedicada al servicio y a la oració

Los Obispos de California rinden homenaje a los que viven una vida consagrada durante el 2015, el Año de la Vida Consagrada,

Los Obispos de California se unen al Papa Francisco y a la Iglesia católica a nivel mundial para rendir homenaje a las mujeres y a los hombres que cumplen con su vocación bautismal al consagrar formalmente sus vidas al servicio, a la oración y al cuidado de los demás.

Las hermanas, hermanos y sacerdotes de las comunidades contemplativas, de los institutos apostólicos y de las órdenes religiosas son un don para todos nosotros. Ellos nos presentan un ejemplo vivo del discipulado por medio de su compromiso con Cristo, su santidad, y servicio compasivo para con los demás. Ellos ofrecen diariamente el mensaje gozoso del Evangelio a nuestro mundo. Su fidelidad a los votos de pobreza, castidad y obediencia enriquecen la vida de la Iglesia.

Distintas órdenes religiosas de hombres y mujeres han enriquecido por mucho tiempo a las tierras Californianas con sus carismas notables y su valiente celo apostólico. Con su sincera devoción para con el pueblo de California y con una atención particular por los pobres e inmigrantes, han construido escuelas, hospitales, servicios sociales, misiones, hogares para niños, y otras instituciones para responder a las necesidades de nuestras comunidades. Al hacer todo esto, han apoyado a desarrollar la virtud y la vitalidad del Estado Dorado.

Los Franciscanos construyeron las Misiones empezando con San Diego en 1769. Para el año 1854, las Hermanas de la Presentación iniciaron ministerios para servir a los colonos inundando a California durante el “Gold Rush,” la ”Avalancha para por el Oro”. En 1872, se fundó la orden de las Hermanas de la Sagrada Familia en San Francisco. Por la insistencia del arzobispo Joseph Alemany – un Dominico – los Jesuitas, las Hermanas de Notre Dame de Namur, las Hermanas del Sagrado Nombre de Jesús y María, las Hijas de la Caridad y otros abrieron escuelas y otros ministerios a lo largo de California. Estas son solamente una muestra del formidable legado de las mujeres y hombres religiosos que han venido a servir a todos los californianos:

  • Los hospitales fundados por las comunidades como las de las Hermanas de la Merced, las Hermanas de San José de Orange, de la Providencia y las Hermanas de la Pequeña Compañía de María todavía siguen prosperando. Los hospitales Católicos constituyen casi un hospital de cada cinco en California.
  • Grandes universidades a lo largo de California – auspiciadas por mujeres y hombres religiosos – continúan entregando diplomas a miles de hombres y mujeres que contribuyen a nuestra sociedad en los negocios, las artes, la política, la ciencia y en otros campos.
  • Órdenes religiosas como los Hermanos Cristianos, las Hermanas de la Providencia, los Jesuitas, los Dominicos y Salesianos dirigen escuelas preparatorias, secundarias y primarias excelentes que han servido a generaciones de familias.
  • Con la inspiración de las comunidades religiosas incontables ministerios caritativos y pastorales han sido creados y todavía están floreciendo: programas de alimentos, grupos de jóvenes, estudios bíblicos, ministerios para inmigrantes, centros de consejería, dirección espiritual y otros. Muchos de estos apostolados aún siguen siendo coordinados por hermanas y otros religiosos. Todos ellos dinamizan y animan la vida parroquial.

Esta noble historia continúa. California y la Iglesia siguen beneficiándose de muchas nuevas órdenes religiosas fundadas aquí y de otras partes del mundo. Al igual que en el pasado, las mujeres y los hombres religiosos provenientes de todo el mundo ofrecen la riqueza y el poder de su fe a este Estado.

En el corazón de todo lo que hacen, se encuentran las vidas de las mujeres y los hombres que se han entregado al Señor Jesús. Ellos han elegido conocerlo, amarlo y servirlo en el prójimo Californiano. Estas vidas encendidas por la sabiduría y caridad de Cristo transmiten esperanza y gozo a la obra de la Iglesia en este Estado.

Agradecemos de manera especial a las familias, la iglesia doméstica. Ellas han ofrecido generosamente a sus hijos para la misión salvadora de la Iglesia. Las familias apoyan y animan a sus hijos para que sigan a Jesús. Hasta la fecha algunos han elegido seguirlo por el camino de una vida consagrada. En el momento cuando la Iglesia Universal está discerniendo la mejor manera de evangelizar a las familias en medio de tremendos cambios sociales actuales, deberíamos celebrar el papel de las familias en nutrir vocaciones por el bien de la Iglesia, así como el bien de la sociedad.

La Iglesia planifica celebraciones y acontecimientos especiales alrededor del mundo y en California durante el año 2015. Cada diócesis goza de la bendición de tener comunidades religiosas de mujeres y hombres como una parte integral de la vida de la iglesia local. Saborearemos esta asociación durante este año próximo. Cada uno de nosotros también puede ofrecer oraciones de agradecimiento y pedirle a Dios que bendiga a nuestras hermanas y hermanos que viven una vida consagrada. Además, podemos informarnos sobre las comunidades religiosas que viven cerca de nosotros, visitar un monasterio o comunidad de claustro, estudiar la vida consagrada a través de actividades parroquiales o visitar a las hermanas, hermanos o sacerdotes ancianos. Aunque muchos religiosos de mayor edad se hayan jubilado y no están activos en las actividades de sus ministerios, sus fervientes oraciones y sacrificios todavía sostienen la misión de Jesús.

Marcando el quincuagésimo aniversario del Vaticano II y la publicación de Perfectae Caritatis (el Decreto sobre la adaptación y la renovación de la vida religiosa), el Año de la Vida Consagrada también es momento para que las comunidades religiosas vean hacia el pasado con gratitud por el carisma con el cual fueron fundadas, a la vez que ven hacia el futuro con una esperanza evangélica. Les reiteramos nuestras oraciones durante este año a la vez que nos esforzamos por escuchar a Dios y vivir nuestra vida imitando a Cristo, quien vino a servir y no a ser servido. (Mt. 20:28)

Dirigimos nuestra mirada a María quien fue la primera en entregarse, cuerpo y alma, al poder del Altísimo (Lc. 1:35). Las mujeres y los hombres religiosos hacen eco de su cántico al permitir que sus vidas glorifiquen la grandeza del Señor (Lc. 1:46). Que su tierna intercesión continúe inspirando a los que viven una vida consagrada. Unidos a ellos, que toda la Iglesia vaya con premura misionera a anunciar el gozo del Evangelio (Lc. 1:39). Santa María, templo del Espíritu Santo y arca de la Nueva Alianza, ora por los hombres y mujeres que han consagrado sus vidas. Que todos los discípulos de tu Hijo sean piedras vivas presentando a Dios, nuestro Padre, un sacrificio aceptable por Jesucristo, nuestro Señor, (I Pd. 2:5). AMÉN


Nota: Encontrará información adicional sobre la vida consagrada en www.cacatholic.org y una oración disponible en inglés y en español en www.usccb.org. Se encuentra disponible una exhibición itinerante especial sobre el impacto de las mujeres religiosas en California en http://womenandspiritcaliforniaonline.com/. El sitio web para la exhibición itinerante especial es: http://womenandspiritcalifornia.com/. Y podrá encontrar mayor información sobre las comunidades de hombres religiosos en la Conferencia de Superiores Mayores de Hombres – http://www.cmsm.org

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